Esta salida que os vamos a narrar es una de esas con sabor especial y las capturas obtenidas son de esas que se recordarán durante mucho tiempo,no tanto por la cantidad o el porte de las piezas (un par de sargos cercanos al kilo y medio siempre son bien recibidos),si no por el escenario o por las condiciones climatológicas que nos encontramos en el pedrero.Será esta una entrada donde las imágenes tendrán protagonismo frente a la palabra por su belleza salvaje.
El lugar escojido para esta salida fue el monte de San Adrián,lugar este cercano a Malpica en pleno corazón de A Costa da Morte,situado enfrente a las imponentes Islas Sisargas (algún dia las varearemos,prometido),se trata de un monte que desciende directamente sobre el mar con un camino relativamente comodo pero con un descenso y lo que es peor con un ascenso,con desniveles de mas de 25 %,subida esta que despues de varias horas en el pedrero,se puede llegar a atragantar hasta el punto de que las paradas son frecuentes y las piernas realmente sufren de lo lindo.Para mas dificultades,una vez llegados al lugar,el viento soplaba con una potencia,que rondaría los 20-25 nudos,uno de nuestros principales enemigos y que te puede echar a perder una jornada de pesca.Una vez aparcados y divisando en la lejania las Islas Sisargas,vemos que el viento ademas de fortisimo,era variable,con lo que las dudas eran inmensas,pero una vez en el lugar decidimos arriesgar y emprender el descenso,con la confianza de que en un tramo tan largo y pescable de costa,no encontraramos algun pedrero que nos ofreciera algo de resguardo.
Monte de S.Adrian.Al fondo se puede ver Malpica
Otra bonita imagen del cabo.
La realidad fue bien distinta,ya que una vez alcanzada la linea de marea y empezamos a montar las cañas,vimos que teniamos por delante una de esas jornadas que te dejan para el arrastre y que además suelen ser escasas en capturas.Los lances son complicadísimos,la boya no navega bien,ademas en este lugar las puestas son realmente complicadas,ya que las piedras descienden en suaves rampas sobre el mar con lo que los sargos comen en poquisimo calado,ademas esta sembrado de bolos semisumergidos y son numerosos los canales que atraviesan de manera paralela la linea de costa,con lo que la complejidad de la faena se presentaba bastante grande.
Tan pronto llegamos,nos encontramos con esta hermosa estampa de Las Sisargas
Una vez armadas las cañas y cebadas con la innevitable gamba,es Jesús el primero que lanza y despues de no pocos apuros,para salvar el hilo de unas piedras laterales,se ve obligado a pescar apoyando la linea en el agua,ya que si no era imposible mantener la boya en el agua ni 15 segundos,debido al tremendo ventarron,que finalmente se fijo en el nordés,y las tremendas corrientes que trabajan la zona.Y no se hicieron esperar,ya que en ese primer lance,consiguio sacar el primer morlaco.Nos las prometíamos muy felices,pero entre la dificultad de detectar las picadas,estás que se fueron espaciando y que era prácticamente imposible maniobrar con las Cañas,la tarde se hizo muuuuuy larga.Cambiamos de puestas,variamos calados,cambiamos aparejos,cambiamos cien veces de boya,pero los sargos salían con cuentagotas,para más desastre nos veíamos obligados a ponernos de espaldas al viento,o sea de frente al sol,con lo que prácticamente pescábamos a ciegas,vamos que la boya ni se veía,y me río de las gafas polarizadas que lo único que hacían era empañarse de salitre y molestar.
Precioso color del mar en la puesta
Otra bella estampa
Puesta orientada al norte.Se puede apreciar como el viento levanta espumeros.
Compañero luchando con el viento
Vertiente oeste,puesta complicada con multitud de rocas semisumergidas pero entorno de libro para buscar a los sargos
La Arcadia Veret en accion con resultado de sargo a tierra
Pocas capturas pero presentaron buena batalla y son de buen porte
En fin,todo un sufrimiento,pero éramos conscientes de que no todos los días tiene uno oportunidad de varear un sitio como este,así que tocaba aguantarse y sufrir.Por ultimo nos quedaba el reto de la subida conocida entre los pescadores lugareños como "La Penitencia" (no es gratuito el nombrecito) y sólo a mi se me ocurre echar un pitillo antes de emprender el ascenso.Cuando llegamos al coche,además de piernas de chicle,dolor horrible de cuello y de cabeza,mis pulmones se parecían a un acordeón.Pero viendo la puesta de sol desde el alto de San Adrián,antes de decir adiós a este entorno tan salvaje,a uno se le pasan todos los males y se siente orgulloso de esta tierra,de este océano y de estos amigos.El regreso en el coche fue prácticamente en silencio,pero una sonrisa de satisfacción se pintaba en nuestras caras,no hacían falta palabras pero estoy seguro que pensábamos lo mismo"Joder,como quiero a este Mar"
Premio final:
toca subir "La Penitencia"
Nos despedimos con un ultimo vistazo en el atardecer al Roncudo.
Saludos y buena pesca.
Equipo Sargo Bravo







































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